“Espantapájaros” Alberti
Ya en mi alma pesaban de tal modo los muertos futurosque no podían andar ni un solo paso sin que las piedras revelaran sus entrañas. ¿Qué gritan y defienden esos trajes retorcidos por las exhalaciones? Sangran ojos de mulos cruzados de escalofríos. Se hace imposible el cielo entre tantas tumbas anegadas de setas corrompidas. ¿Adónde ir con las ansias de los que han de morirse? La noche se desploma por un exceso de equipaje secreto. Alabad a la chispa que electrocuta las huestes y los rebaños. Un hombre y una vaca perdidos. ¿Qué nuevas desventuras esperan a las hojas para este otoño? Mi alma no puede ya con tanto cargamento sin destino. El sueño para preservarse de las lluvias intenta una alquería. Anteanoche no aullaron ya las lobas. ¿Qué espero rodeado de muertos al filo de una ma- drugada indecisa?
“Cita triste de Charlot” Alberti
Mi corbata, mis guantes,
mis guantes, mi corbata.
La mariposa ignora la muerte de los sastres,
la derrota del mar por los escaparates.
Mi edad, señores, 900.000 años.
¡Oh!
Era yo un niño cuando los peces no andaban,
cuando las ocas no decían misa
ni el caracol embestía al gato.
Juguemos al ratón y al gato, señorita.
Lo más triste, caballero, un reloj:
las 11, las 12, la 1, las 2.
A las tres en punto morirá un transeúnte.
Tú, luna, no te asustes,
tú luna, de los taxis retrasados,
luna de hollín de los bomberos.
La ciudad está ardiendo por el cielo,
un traje igual al mío se hastía por el campo.
Mi edad, de pronto, 25 años.
Es que nieva, que nieva
y mi cuerpo se vuelve choza de madera.
Yo te invito al descanso, viento.
Muy tarde es ya para cenar estrellas.
Pero podemos bailar, árbol perdido.
Un vals para los lobos,
para el sueño de la gallina sin las uñas del zorro.
Se me ha extraviado el bastón.
Es muy triste pensarlo solo por el mundo.
¡Mi bastón!
Mi sombrero y mis puños,
mis guantes, mis zapatos.
El hueso que más me duele, amor mío, es el reloj:
las 11, las 12, la 1, las 2.
Las tres en punto.
En la farmacia se evapora un cadáver desnudo.
(De Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos)
Comprar el cielo
Este es un fragmento del discurso del Gran Jefe Seattle:
“¿Cómo pueden comprar o vender el cielo, el calor de la tierra ?
Nos parece una idea extraña. Si nosotros no somos los dueños de la frescura del aire, ni de los reflejos del agua. ¿Cómo podrían comprárnosla?
Cada parte de esta tierra es sagrada para mi pueblo.
Cada brillante aguja de un abeto, cada playa de arena, cada retazo de neblina en el oscuro bosque, cada claro de él, y cada zumbido de insecto es sagrado en la memoria y la experiencia de mi pueblo.”
Dónde encontrarlo:
Discurso del Gran Jefe Seattle
Me gusta el discurso por que habla de las cosas verdaderamente importantes. El dinero tan sólo es algo superfluo, la vida, la libertad, no debería de poder comprarse. Me pregunto que pensaría Seattle si resucitara y viera en qué hemos convertido el mundo. Hoy todo se puede comprar: ¿Cuantas personas mueren por que no pueden pagarse un médico? ¿Cuantos son vendidos para realizar quién sabe que “trabajos” denigrantes?
“Las flores fragantes son nuestras hermanas, el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Las cimas rocosas, las suaves praderas, el calor del viento, y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.”
Cualquier cosa que les ocurra a los demás tarde o temprano repercutirá en nosotros. Practicamente estamos vendiendo el planeta, la sociedad. Miles de personas se ven obligadas a abandonar sus países, y en otros lugares se quejan del crimen que viene con la inmigración. Si el dinero ha adquirido tanto valor cómo para que las injusticias se multipliquen no tenemos derecho a protestar. Si no tratamos a los demás con respeto y anteponemos el poder adquisitivo a la persona es lógico que tarde o temprano tengamos que responder; bien sea acogiendo a inmigrantes o sufriendo la escasez de recursos de un planeta que se muere, que estamos matando.
“El agua cristalina que brilla en arroyos y ríos, no es sólo agua sino sangre de nuestros antepasados.”
“El Cuervo” de Edgar Allan Poe
“…Y el impávido cuervo osado aun sigue, sigue posado,
en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;
y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,
cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
no se alzará…¡nunca más!”
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Me cuesta entender este poema. ¿Qué es lo que realmente simboliza el cuervo? Creo que es un ente que viene a recordar al protagonista del relato que núnca podrá conseguir la paz pues Leonora, su amada, no regresará jamás.
Robert Frost
Nada Dorado Permanece
El primer matiz de la naturaleza es dorado,
Y para mantener su verde más intenso,
Su hoja temprana es una flor
Que vive tan solo una hora.
Y entonces la hoja muere para caer;
Así se hundió el Edén muy a su pesar,
Así el alba desciende día a día,
Pues nada dorado permanece.
Me recuerda a “Esplendor en la hierba”. Nada realmente bello está siempre con nosotros.
¿Se muere el amor?Dicen que se transforma en algo más bello a medida que las personas están juntas más y más tiempo. Conozco a un hombre mayor que recientemente ha perdido a su esposa. Estuvieron casados cerca de 60 años y aún sigue escribiéndole poemas de amor. Eran una pareja muy especial. El recuarda los sucesos buenos de su relación, los malos han pasado a segundo plano.
Cada relacción es diferente. Ahora ya no tenemos paciencia; algunos problemas se solucionan, sólo debemos saber reconocer cuales son estos e intentar arreglarlos, pero muchas veces simplemente nos alejamos de la otra persona. Otras veces debemos “salir por pies” y no lo hacemos.
Las relaciones personales son muy complejas, demasiado. Si todo consistiera en apretar un botón y saber exactamente lo que tienes que hacer… Pero me parece que a las personas nos gustan los caminos complicados, lo fácil no está hecho para nosotros. Hay parejas que están juntas debido a los problemas que han tenido que soportar, esto las ha hecho fuertes. ¿Son las complicaciones de la vida parte del amor? Indudablemente la rutina mata a muchas parejas pero, y el exceso de problemas.
Somos demasiado complicados.
Fuego Y Hielo
Algunos dicen que el mundo acabará entre llamas,
Otros dicen que entre hielos.
De lo que yo he saboreado del deseo
Estoy de acuerdo con aquellos que favorecen el fuego.
Pero si tuviera que perecer dos veces,
Creo que conozco bastante de odio
Como para saber que, para la destrucción,
El hielo es poderoso
Y bastaría también.
Ahora Me Voy Afuera Caminando
Ahora me voy afuera caminando
El desierto del mundo,
Y mis zapatos y mis medias
No me molestan.
Dejo atrás
Buenos amigos en la ciudad.
Dejemos que beban bastante vino
Y que luego se acuesten.
No crean que me voy
Desterrado a la oscuridad exterior,
Como Adán y Eva
Fueron expulsados del Paraíso.
Olvida el mito.
No hay nadie
Que pueda expulsarme de aquí
Ninguno que pueda echarme fuera.
A menos que me equivoque
Sólo obedezco
La llamada de este canto:
“¡Me voy, zarpo ahora!”.
Y podría volver
Si no me siento satisfecho
Con lo que he aprendido
Al haber muerto.
Dos Caminos Divergieron
Dos caminos divergieron en un bosque,
Y afligido porque no podría caminar ambos
Siendo un solo viajero, estuve largo tiempo de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como la vista alcanza,
Hasta donde se perdía en la maleza.
Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
Pues era tupido y agradable de caminar;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.
Y ambos esa mañana yacían igualmente,
En ninguno de los dos hubiera pisado hojas negras.
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo la inexorable manera en que las cosas su curso,
Dudé si debí haber regresado sobre mis pasos.
Debo estar diciendo esto con un suspiro
Que en alguna parte envejece y hace envejecer,
Dos caminos divergieron en un bosque,
Yo tomé el menos caminado,
Y eso ha representado toda la diferencia.
(Sin título)
Te odiaba,
como solo se odia a quien te miente,
como solo ama el que siente.
Te sentía,
como se odia al aguijón de las abejas del amor.
Y te mentía mientras te quería.
Adorándote, sintiéndote, queriéndote, odiándote.
Suspiros
Suspiraba por besarte
en las noches obscuras de la luna etérea del crepúsculo.
Suspiraba por tenerte a mi lado,
a pesar de las afroditas que surgieron tu fervorosa imaginación.
Suspiraba por un suspiro tuyo
que naciera de tu alma no atormentada.
La comodidad de la vida diaria
Ayer tomando unas copas con unos amigos comenzamos a hablar de cómo influyen los adelantos tecnológicos en la vida diaria del ser humano. Uno empieza a sentirse paranoico.
El ser humano siempre ha necesitado satisfacer sus necesidades y aquí entraba en juego la tecnología. Ahora las compañías crean nuestras necesidades. Si bien es cierto que una necesidad no surge de la nada sino que tiene que existir un embrión previo en el individuo, estamos sumidos en una red de consumismo un tanto exagerada.
Tenemos calor: nos vamos inmediatamente a comprar un ventilador, o mejor, un aire acondicionado. Los países subdesarrollados son “bastante calurosos”, ¿nos dá por preguntarnos cómo sobreviven(núnca mejor dicho) esas personas?. Tenemos frío: calefacción a máxima potencia. ¿Cómo pueden vivir los esquimales en un iglú? Para colmo de males estas prácticas no son sanas: el cambio de temperaturas del interior de nuestras casas a el caluroso o frío mundo exterior, hace que generemos más catarros y resfriados de los necesarios.
Hablemos de los gérmenes: está comprobado que el número de alergias crece cada año. Los niños que menos contacto han tenido con nuestros enemigos microscópicos son más sensibles a las “amenazas” de la vida fuera del hogar. ¿Y los fabricantes? Vendiéndonos geles antibacterias, bayetas antibacterias, fregasuelos, detergentes… antibacterias. Realmente no necesitamos estas cosas; pero cómo vivir en un ambiente septico es de primera necesidad, nosotros como borregos vamos y compramos esos productos. No nos damos cuenta que para enfrentarnos a un enemigo necesitamos primero conocerlo, si núnca hemos tomado contacto con los microorganismos no podemos defendernos de él. No sólo gastamos un montón de dinero sino que arriesgamos nuestra propia salud.


