Agatha Christie
Una de mis escritoras favoritas. Reconozco que la novela policíaca-detectivesca no es quizá la que, por su carga cultural (en este caso defecto), te recomienden en el colegio u obtenga el premio Pulitzer o un Nobel de literatura. Pero ¿Quién no ha disfrutado tratando de averiguar quién es el asesino en una u otra determinada novela?
No son novelas que obtengan una gran crítica (recordemos que Conan Doyle despreciaba su trabajo relativo a Sherlock Holmes y deseaba ser un historiador) pero sí las que nos gustan al público en general. Aquí os dejo un link:
Conviértase en una mala persona de la noche a la mañana
Debe de tener muy claro que hay un pequeño demonio dentro de usted que está dispuesto a salir al exterior y que con un poco de esfuerzo podría llevar las riendas de su vida para hacer insoportable la de los que le rodean. Si no está de acuerdo conmigo sobre este punto piense en cuantas veces ha hecho daño a sus seres queridos. Tómese 5 minutos para meditar.
Han pasado los 5 minutos y todavía cree que no tengo razón; no se moleste en continuar: ya es usted una mala persona. Sólo una mala persona cree en su perfección y en que jamás ha hecho daño a los demás, en otro post ampliaré información sobre este tema. Volvamos al asunto que nos preocupa.
Como cualquier cosa que uno se propone en su vida, bien sea pintar un cuadro o escribir un artículo, requiere esfuerzo. Para algunos desafortunados este esfuerzo será ímprobo, mas para otros les resultará tremendamente sencillo; a parte de las cualidades personales todo depende de la dedicación y esfuerzo que le dedique. En concreto, extraer a su Mefistófeles del letargo no debería resultarle demasiado complicado, pues como ya le he dicho habita dentro de usted. Para tener éxito en esta empresa sólo ha de seguir estas pequeñas indicaciones:
1.- procure evitar tener ideas propias u ampliar su conocimiento
2.- Sea intolerante e intransigente
3.- Manténgase en un entorno cerrado, no amplíe sus horizontes
4.- Nunca cambie de opinión
5.- Envidie a alguien
6.- Odie a algo o a alguien
7.- Documéntese
8.- Ponga en práctica lo que ha aprendido
Desglosaré estos apartados uno por uno para que comprenda la vital importancia de cada uno de ellos.
1.- Procure evitar tener ideas propias u ampliar su conocimiento
Si permite que las ideas se agolpen en su mente y piensa (simplemente pensar) no podrán entrar ideas ajenas a usted en su cabeza. Debe dejarse influenciar por la sociedad para conseguir avanzar en su propósito. Piense en su cabeza como en un armario con un límite de capacidad: cuantas más ideas y pensamientos propios posea usted, menos influenciable será. Y eso no le interesa.
El conocimiento nos hace sabios y nos permite comprender las motivaciones y los sentimientos de los demás. Si usted posee alguna noción de psicología es deberá olvidarla para conseguir su objetivo.
Este primer paso puede resultarle arduo pero ha de completarlo para poder pasar al siguiente convertido en una persona sin ideas propias y carente de cultura.
2.- Sea intolerante e intransigente
Debe de tratar de comprender que la única opinión válida es la suya, cualquier otra carece de todo fundamento. Si ha seguido correctamente el paso número 1 en estos momentos usted desconoce cualquier clase de idea que no sean las suyas propias, no trate de aceptar ninguna nueva, la que usted tiene es la que vale. No se ponga en el lugar de su interlocutor, no trate de comprender su manera de pensar, las motivaciones que le llevan a actuar de cierta manera y no de otra.
3.- Manténgase en un entorno cerrado, no amplíe sus horizontes
Es en los entornos cerrados en los que lo más bajo y rastrero de nuestra personalidad aflora. Si usted sale o conoce a mucha gente es por que es de tratar con muchas personalidades y maneras de ser diferentes. Bien, esto es un gran error.
Trate con pocas personas y manténgalas bien cerca. Cuanto más le conozcan ellas a usted y usted más las conozca, la confianza entre ustedes aumentará y es en este punto en el que se baja la guardia y se sentirá lo bastante seguro para poder comenzar a comportarse como una mala persona.
Si usted trata con muchas personas diferentes es probable que le influyan de alguna manera y de que amplíen sus horizontes. Si por causa de su trabajo o vida social se encuentra en esta situación, siempre puede ignorar lo que le dicen o bien pensar en otra cosa mientras le hablan. Sobre todo procure no mantener ninguna conversación ni expresar sus ideas en alto pues, las personas tienden a debatir y contradecir lo que se les dice y de momento no es usted lo bastante maligno como para que no le importe y seguir en sus trece.
4.- Nunca cambie de opinión
Cambiar de opinión es de débiles y de personas altamente influenciables, debe de comprender (repito esto por que es de extrema importancia) sólo sus opiniones son las correctas, todas las de los demás son desechos.
5.- Envidie a alguien
Para envidiar a alguien debe primero de admirar a esa persona. Comience por alguien cercano a usted, es más fácil. No trate de envidiar una posesión o un coche, la mejor clase de envidia es la que procede de conceptos abstractos pues es la que mejor puede alimentar sin que ocurra algo que se lo impida. Ejemplo: Puede envidiar a su jefe porque tenga un gran coche, pero el día de mañana a su jefe se le estropea el coche o se compra usted un modelo más moderno y se queda sin nadie a quien envidiar.
Tal vez esa persona a la que va a envidiar tenga una personalidad atrayente que le facilite la llegada al éxito, o bien esté en una posición de gran poder. Lo que sea que posea esa persona no debe de ser imposible de conseguir para usted pero si extremadamente complicado: no es fácil cambiar una personalidad pero si usted cambiara obtendría lo que esa persona ahora mismo posee.
Es importante que convierta usted su envidia en algo patológico. Por eso debe envidiar a alguien cercano, mejor si es una persona a la que ve todos los días o varias veces a la semana. Cada vez que la vea deberá de recordar por que la envidia y cuando llegue a casa por la noche recuerde que nunca, haga lo que haga, podrá ser como esa persona.
6.- Odie a algo o a alguien
Mientras que la envidia puede surgir de la admiración, el odio surge de pequeñas (o no tan pequeñas) molestias que le cause algo u alguien de su entorno. Odiar es algo más difícil que envidiar pero igualmente le resultará de gran utilidad si aún sigue deseando convertirse en una mala persona.
El odio parte del desconocimiento. Ahora empieza usted a comprender la gran importancia del paso número 1. Jamás intente usted conocer en profundidad al objeto de su odio, el desconocimiento genera miedo y nosotros solo odiamos a lo que nos causa miedo.
El odio debe de estar dirigido principalmente e un grupo de personas y debe alimentar lo diariamente con nuevos datos, ejemplo: un representante de cierto grupo (mujeres, otra raza, esquimales…) ha hecho algo reprobable. Para obtener estos datos es conveniente ver el informativo todos los días, siempre encontrará nuevos datos con los que alimentar su odio.
Como con la envidia debe usted de pensar en el objeto de su odio todos los días y en como su existencia esta complicando la suya propia.
7.- Documéntese
La televisión es un gran medio de aprendizaje, no trate usted de aprender leyendo libros, pues estos aportan ideas nuevas y diferentes puntos de vista sobre la realidad y como ya le he explicado no le interesa. Debe usted centrarse directamente en lo fácil.
Evite usted cualquier programa de carácter cultural, puede usted ver por ejemplo “Salsa Rosa” en el cual un grupo de depravados periodistas tratan de despellejar vivo a un no menos depravado entrevistado (piense que esta persona ha cobrado una cierta cantidad de dinero por ir al programa, así que ella misma se lo ha buscado)
Vea usted “Gran Hermano”, “La casa de tu vida”… Constituyen un claro ejemplo de cómo un entorno cerrado saca lo peor de uno mismo. Además no se olvide de que en el proceso de selección han escogido a lo mejor de cada casa.
En estos dos espacios televisivos encontrará usted a verdaderos maestros de la maldad.
8.- Ponga en práctica lo que ha aprendido
Si ha cumplido los anteriores pasos, ya está usted listo para pasar a la práctica. Puede usted empezar con pequeños reproches a la persona que tiene más cerca siempre recordando que “quien bien te quiere te hará llorar” y usted realmente quiere a esa persona. Después en su entorno de trabajo podría intentar hacer que despidieran a esa persona a la que tanto admira.
Punto y final: Ha seguido usted todos los pasos que le he propuesto, sólo me queda una pregunta por hacerle. ¿Es felíz?
Comprar el cielo
Este es un fragmento del discurso del Gran Jefe Seattle:
“¿Cómo pueden comprar o vender el cielo, el calor de la tierra ?
Nos parece una idea extraña. Si nosotros no somos los dueños de la frescura del aire, ni de los reflejos del agua. ¿Cómo podrían comprárnosla?
Cada parte de esta tierra es sagrada para mi pueblo.
Cada brillante aguja de un abeto, cada playa de arena, cada retazo de neblina en el oscuro bosque, cada claro de él, y cada zumbido de insecto es sagrado en la memoria y la experiencia de mi pueblo.”
Dónde encontrarlo:
Discurso del Gran Jefe Seattle
Me gusta el discurso por que habla de las cosas verdaderamente importantes. El dinero tan sólo es algo superfluo, la vida, la libertad, no debería de poder comprarse. Me pregunto que pensaría Seattle si resucitara y viera en qué hemos convertido el mundo. Hoy todo se puede comprar: ¿Cuantas personas mueren por que no pueden pagarse un médico? ¿Cuantos son vendidos para realizar quién sabe que “trabajos” denigrantes?
“Las flores fragantes son nuestras hermanas, el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Las cimas rocosas, las suaves praderas, el calor del viento, y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.”
Cualquier cosa que les ocurra a los demás tarde o temprano repercutirá en nosotros. Practicamente estamos vendiendo el planeta, la sociedad. Miles de personas se ven obligadas a abandonar sus países, y en otros lugares se quejan del crimen que viene con la inmigración. Si el dinero ha adquirido tanto valor cómo para que las injusticias se multipliquen no tenemos derecho a protestar. Si no tratamos a los demás con respeto y anteponemos el poder adquisitivo a la persona es lógico que tarde o temprano tengamos que responder; bien sea acogiendo a inmigrantes o sufriendo la escasez de recursos de un planeta que se muere, que estamos matando.
“El agua cristalina que brilla en arroyos y ríos, no es sólo agua sino sangre de nuestros antepasados.”
La comodidad de la vida diaria
Ayer tomando unas copas con unos amigos comenzamos a hablar de cómo influyen los adelantos tecnológicos en la vida diaria del ser humano. Uno empieza a sentirse paranoico.
El ser humano siempre ha necesitado satisfacer sus necesidades y aquí entraba en juego la tecnología. Ahora las compañías crean nuestras necesidades. Si bien es cierto que una necesidad no surge de la nada sino que tiene que existir un embrión previo en el individuo, estamos sumidos en una red de consumismo un tanto exagerada.
Tenemos calor: nos vamos inmediatamente a comprar un ventilador, o mejor, un aire acondicionado. Los países subdesarrollados son “bastante calurosos”, ¿nos dá por preguntarnos cómo sobreviven(núnca mejor dicho) esas personas?. Tenemos frío: calefacción a máxima potencia. ¿Cómo pueden vivir los esquimales en un iglú? Para colmo de males estas prácticas no son sanas: el cambio de temperaturas del interior de nuestras casas a el caluroso o frío mundo exterior, hace que generemos más catarros y resfriados de los necesarios.
Hablemos de los gérmenes: está comprobado que el número de alergias crece cada año. Los niños que menos contacto han tenido con nuestros enemigos microscópicos son más sensibles a las “amenazas” de la vida fuera del hogar. ¿Y los fabricantes? Vendiéndonos geles antibacterias, bayetas antibacterias, fregasuelos, detergentes… antibacterias. Realmente no necesitamos estas cosas; pero cómo vivir en un ambiente septico es de primera necesidad, nosotros como borregos vamos y compramos esos productos. No nos damos cuenta que para enfrentarnos a un enemigo necesitamos primero conocerlo, si núnca hemos tomado contacto con los microorganismos no podemos defendernos de él. No sólo gastamos un montón de dinero sino que arriesgamos nuestra propia salud.
…Tender a que la luna brille en lago
¿Cuántas veces hemos realizado las cosas deprisa y mal? ¿Cuántas veces no hemos puesto cuidado en lo que hacíamos? ¡Han sido tantas las veces que hemos hecho tareas a disgusto, sin poner el alma en ello!
Pero hay otro manera de actuar: procurar que “tu luna brille en el lago”. Siempre, por pequeña que sea la tarea, debemos poner lo mejor de nosotros mismos. Por ejemplo: todos los días preparamos y tomamos el desayuno excesivamente rápido. ¿Por qué no tardamos un minuto más? Con tan solo un poco de cuidado y un poco más de tiempo ganaríamos en salud y comenzaríamos el día de mejor humor. Otras veces realizamos las tareas mal y con poco tiempo para terminarlas. ¿Por qué no las hubimos comenzado un poco antes? Las habríamos realizado mucho mejor. Y muy a menudo, cuando no siempre, nos ponemos un límite de tiempo que suele ser ficticio, bien por que queremos realizar algo después, o bien por que consideramos que la acción en concreto debe de ser realizada en un “tiempo estipulado”.
En el caso en el que queramos realizar algo después no prestamos suficiente atención a lo que nos ocupa en aquel momento y por lo tanto no obtenemos el mejor resultado posible, que es el que siempre debemos de buscar. Es decir: no permitimos que “nuestra luna brille en el lago” Del mismo modo no debemos de dejarnos guiar por quién nos dice que eso se hace “en un minuto” No todas las personas necesitan el mismo tiempo para la misma tarea y las grandes obras (no nos engañemos) necesitan mucho tiempo. Hay muy pocos, si no ninguno, bendecido con el don de hacer genialidades chasqueando los dedos.
El actuar con calma y la determinación de realizar un buen trabajo trae grandes recompensas. No solo el reconocimiento de los demás, sino también un crecimiento interior que nos acompañará a lo largo de nuestra vida. Para actuar de este modo no nos debe de incentivar el obtener reconocimiento sino el afán de construir algo, de hacer mejor las cosas, de este modo creceremos poco a poco. Nos convertiremos en mejores personas, pues la mejora que experimentaremos interiormente se extenderá a todo nuestro ser.
Para conseguir este crecimiento hace falta ser consecuente con las propias acciones. “Tu luna” no brillará si no aplicas esto en todas las ocasiones. No esta bien preparar un gran desayuno para tu familia un día y al siguiente negarte a ir a ver el partido de fútbol de tu hijo. No solo para con tu familia tienes este deber, se ha de actuar así con todo el mundo. ¿Cuándo fue la última vez que hemos ayudado a alguien de todo corazón sin sentir que quizá estábamos mejor haciendo otra cosa, que aquella persona quizá no se lo merecía? El ayudar a los demás desinteresadamente hace que tu luna brille con fuerza y se refleje en los rostros de nuestros allegados.
Este consejo debe de extenderse a todos los ámbitos de la vida: Procurar dar lo mejor de uno mismo en cada momento nos convertirá en seres más felices y hará más felices a los que nos rodean. Esto nos elevará ante los demás pero nunca debe elevarnos ante nosotros mismos, pues la mejor recompensa es una tarea bien hecha y el afán de mejora interior nunca el reconocimiento ajeno (que esta ligado a este modo de actuar). Así, desde lo alto, la luz de la luna podrá reflejarse en el lago con la alegría de haber actuado correctamente.
