(Sin título)
Te odiaba,
como solo se odia a quien te miente,
como solo ama el que siente.
Te sentía,
como se odia al aguijón de las abejas del amor.
Y te mentía mientras te quería.
Adorándote, sintiéndote, queriéndote, odiándote.
Suspiros
Suspiraba por besarte
en las noches obscuras de la luna etérea del crepúsculo.
Suspiraba por tenerte a mi lado,
a pesar de las afroditas que surgieron tu fervorosa imaginación.
Suspiraba por un suspiro tuyo
que naciera de tu alma no atormentada.
Sueños
Tengo tiempo para soñar contigo,
para besarte en las noches espesas
de los lirios somnolientos,
de los recuerdos nonatos de los tiempos.
Tengo un sueño etéreo,
a pesar de que he dejado de soñar
con las flores eternas
de la parábola del suspiro.
Tengo un suspiro exhalándose al aire,
al tiempo que los ángeles cautos
que solo sueñan con las flores
de los inviernos
miran en la espesura del cielo.
Escarcha
Amaba el negro de tus ojos
la luz de tu espalda
el cielo oscuro y gris,
el alba.
—-
Amaba como se ama hoy
sin recordar el mañana
teniendo el alma
empapada de escarcha.
—-
Me fui sin tu alma
olvidando la escarcha
de las luces que brotan
de la nada.
—-
Y lágrimas de sombras
que cayeron al alba
brotaron de tus labios
envenenándolos de faltas.
